Por: Jorge Parodi SolanoExaminando todo, reteniendo lo bueno, “bienaventurado el que lee”. Estas recomendaciones intuidas por los apóstoles Pablo y Juan el teólogo, buscan los motivos básicos en la costumbre de la lectura, porque han considerado y se ha tenido en cuenta, que esta acción de leer tiene una misión específica en la vida del hombre, porque nos informa, nos inspira y nos supera hacia nuestros impulsos, nos muestra muchas cosas como nuestros errores y nos muestra nuestros aciertos; y nos proyecta hacia un futuro. Es la herramienta de la cultura más importante que dispone el hombre.
La lectura trae consigo motivos básicos, tales como el adquirir información, como el instrumento más eficaz para distraernos, porque eludimos ansiedad, preocupaciones, donde todos los problemas quedan olvidados, por la válvula de escape que origina el hábito de la lectura, a través de ella, recorremos el universo y penetramos en la vida intima de cada uno de los escritores y poetas; conocemos sus técnicas sus logros, pero también sus enseñanzas negativas que empeñaron todo lo bueno que posiblemente hicieron y que dejaron como advertencia a muchos desprevenidos en el trasegar de la vida; conocemos también obras que nos causan estupor, otras que fueron estor de nuestras vidas afectivas, por aquello de lo poético que pueda extraer como fragmento para que complementara aun más la verticalidad de nuestra edificación.
Cuando leemos, nos detenemos en la vida sentimental de cada escritor, sus creencias, su espontaneidad para escribir, sobre todo, en los clásicos más que en lo moderno. Cada una de sus obras representan temas de gran valor histórico como la que representa Jean Paúl Sartre, tal vez su visión atea como escándalo para la iglesia de Roma, confirmado por la prohibición de sus obras. Muchos de estos escritores como Virginia Wolf, Horacio Quiroga, Bertrand Roussel, Federico Niezsch, William Fauulner, Nikolai Gogol y Ernest Hemingway el termino de sus vidas fueron trágicos, acudieron al suicidio, acciones que nos dejan que pensar, teniéndose en cuenta la gloria que vivieron, también, hay otros escritores contemporáneos que han utilizado mas la técnica, pero que han conocido al lector aun des previniendo escenarios como Rubén Fonseca (Escritor Brasileño), como su obra “Cofradía de Espada”, donde falta la responsabilidad como autor, pero que se debilita ante el sentimiento responsable, marchando a su ruina a la soledad; quedando profundamente sorprendido con la convicción de cuanto mal se puede difundir por medio de un folleto pernicioso, sin embargo muchos se recrean en su lasciva al leerlo.
Toda palabra, pensamiento y hechos tienen influencia en el destino del hombre. Toda existencia, bien o mal empleada, lleva consigo un largo sequito de consecuencia que se extienden a través de generaciones no conocidas todavía. Hay libros, revistas, folletos, que dejan a uno profundamente sorprendido con la convicción de cuanto mal le puede difundirse por medio de estos escritos, que como las malas compañías, corrompen las buenas costumbres.
Los libros malos, son peor que las palabras malas. El libro impreso, vive cuando su autor es polvo y ceniza. El autor malo, vive para siempre en su raza. El prosigue diseminando el vicio, la inmoralidad. El arte de imprimir, dijo Federico Schlegel, que en si es uno de los más gloriosos y útiles, ha sido prostituido con venenosos discursos y libelos. El libro leproso, penetra en nuestras bibliotecas, en nuestros hogares; hay libros escritos con mucha habilidad y estilo que atrae al lector, sin embargo, pueden estar llenos de pensamientos perversos, veneno moral, con un propósito, manifiesto de poner la cancerosa podredumbre de la vida ¡Escudriñad todo; Retened lo bueno! Es el sabio consejo bíblico.
Un libro bueno, que haya sido escrito hace más de dos mil años, puede fijar el objetivo de una vida hacia la perpetuidad; en cambio, libros viciosos levantan su voz e incitan a la juventud por ser más vulnerables a realizar actos vergonzosos y criminales. Sus autores, desde sus sepulcros esparcen el contagio y la infamia por todo el mundo. No así, el libro de los libros escritos bajo una inspiración de vida que permanecen en la mente de los hombres, para conducirlos dentro de una libertad sana en bien de una sociedad: las Sagradas escrituras, donde su autor, advierte: “ERRAIS IGNORANDO LAS ESCRITURAS”, sus concejos son mas penetrantes que toda espada de dos filos.
¡Lo importante de este mensaje, es que seamos estimulo, al habito de la lectura, reteniendo lo bueno…..!
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