26 de junio de 2009

La Muerte de un Buen Amigo

Por: Hernan Baquero Bracho

Ese 20 de junio, sábado, en las horas de la tarde, no se imaginaria nunca José Aníbal Ramírez Borrego, ni sus hermanos (los que cariñosamente se les conoce en Villanueva como los Lola, apelativo en honor a su madre, quien los sacó adelante a punta de sacrificios, de luchas y de esfuerzo), ni su esposa, ni su hija que estaba por venir de Medellín, donde había iniciado su carrera profesional y de sus amigos que sería una fecha fatídica, una fecha triste, una fecha de dolor y de lloros.

Ese día murió de la forma más inverosímil, un buen amigo. José Aníbal, uno de los hermanos más querido de los Lola. Murió la esperanza de una familia, de esas familias unidas que tiene Villanueva y que tanta alegría despertaba y tanto cariño contagiaba que no pensaría que moriría de esa manera: en un lamentable accidente, en el ramal de el Molino – ese ramal lleno de leyendas, del molino épico y bravío y conjugado en el folclor vallenato – venia con su hermano “Beto”, el líder de la familia de San Juan del Cesar, de traer los recursos para enviarle los pasajes a su hija que estudia en Medellín, pero una parada en ese ramal, le jugó el destino, porque la vida se ha ido y “Beto” quedó tan afectado de ver morir a su hermano querido que le dio una especie de pre infarto por la emoción tan fuerte que lo golpeó en lo más intimo de su corazón y todavía vivo, su hermano le expresaba: “ tranquilo Beto, estoy bien” y su hermano con el alma destrozada y el corazón compungido, no podía creer lo que estaba sucediendo, pero estaba ocurriendo y muere José Aníbal en el Hospital Regional de San Juan del Cesar.

Cuando los demás hermanos se dieron cuenta del lamentable suceso, escenas de dolor que le arrugaban los sentimientos a cualquier ser humano por la muerte del ser querido: Julio, Efraín, Jesús, Fidel, su hermana y la adolorida Lola, la madre querida, la madre amada, la madre angustiada, esa madre que le llegó en esos momentos dolorosos el recuerdo del hijo amado, ese hijo, que vivía permanentemente inquieto por la salud de su viejita querida. Ese hijo que estaba siempre pendiente de todos sus hermanos, especialmente de Efraín, de quien era su constante ayuda y su constante soporte y de su esposa e hijos. Excelente compañero de hogar, excelente padre de familia de esos que sobreviven en esta era machista y que se derretía por sus hijos desde que nacieron hasta su desarrollo. ¿¡Señor, por que tienen que ocurrir estas cosas, en hombres buenos y justos!? Pero nos toca resignarnos antes los designios de Dios, que es quien conoce nuestro presente, pasado y futuro y así estaba escrito en el libro de la vida, nos toca aceptar esos designios, por muy duros que nos parezcan y por muy doloroso de lo que ocurra.

La imagen de José Aníbal siempre la llevaremos en lo más recóndito de nuestros corazones. José, fue uno de esos amigos que uno muy poco tiene. Contador público de profesión funcionario honesto y eficiente del Sena donde prestaba sus servicios como docente. Leal, sincero, amigo de sus amigos y de todos en general, inigualable hermano, irrepetible esposo y padre de familia por excelencia, hijo de esos que difícilmente se pueden describir. Un ser humano espectacular y profesional Villanuevero en ascenso por tocar el cielo con su corazón de lucha y los sueños por tener a su hija convertida en profesional de la que se sentía orgulloso y lleno de felicidad cuando hablaba de ella en el seno familiar, ante sus amigos o en cualquier tertulia callejera.

Sus Ezequías se realizaron el domingo 21 de junio y la Iglesia Santo Tomas y la plaza bolívar estuvo llena a reventar y las escenas de dolor se repetían y a más de uno la acongoja de la despedida le enjugó el rostro con lagrimas de dolor por la ausencia final del buen amigo José Aníbal Ramírez Borrego. Su hija no resistió tanta tristeza y se desmayó ante el féretro de su padre. Personalidades se hicieron presentes en el sepelio como el Gobernador de La Guajira Hernando Deluque Freyle, el Diputado Enrique Luis Peñaloza, el Alcalde Municipal Luis Erasmo Dangond Cuadrado y la Gestora Social del Municipio Rubby Quintero de Dangond, la Personera Municipal Luz Amparo Cruz Barreto, entre otros, así como miles de Villanueveros que le dieron el ultimo adiós al joven de 48 años que tenia tantos sueños con su familia y sus hermanos y se vieron truncados ante el fatal desenlace. Paz en su tumba y el señor le conceda la vida eterna. Adiós Caro Amigo.

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