Nadie vislumbraba un final tan triste. Muchos hinchas se levantarán hoy esperando que no sea realidad. Hace falta un pellizco para creerlo. Una bofetada para despertarse y constatar definitivamente que no es una pesadilla, aunque parezca.Junior cayó 3-1 ante el Once Caldas en el estadio Metropolitano y resignó su aspiración de alcanzar la sexta estrella. Sí, señores 3-1 en su feudo inexpugnable.
Alexis Henríquez, Alex Sinisterra y Dayron Pérez convirtieron los goles que apagaron el Carnaval y dejaron un velorio en Barranquilla.Todo lucía servido para los dirigidos por Julio Comesaña, a pesar del 2-1 del primer duelo de la serie final en Manizales.‘El blanco blanco’ venía con tres bajas sensibles y los tiburones, con la delantera más goleadora del torneo, prometían armar una fiesta de fútbol, goles, triunfo y vuelta olímpica en un estadio repleto donde pocos habían logrado robarse puntos.Sin embargo, los pupilos por Javier Álvarez, contrario a lo que se pensaba, salieron decididos a dar la sorpresa y presionaron a los tiburones en su campo. Maniataron a Giovanni Hernández y a Teófilo Gutiérrez. Jugaron de tú a tú y escondieron el balón. En un tiro de esquina, al minuto 16 del primer período, el defensa samario, Henríquez, infló la red rojiblanca al anticiparse en el cabezazo en el primer palo a John Valencia. Roller Cambindo ya había ingresado en lugar de Camilo Ceballos, quien había abandonado el terreno de juego por lesión. El tanto cayó como baldado de agua fría para toda la afición que alentaba y esperaba el título del Junior.Los anfitriones demoraron para asimilar el golpe, pero alcanzaron a reaccionar y en un tiro libre de Hayder Palacio, en medio de una jugada de laboratorio, lograron concretar el empate.
El Roberto Meléndez volvió a estallar de júbilo y los jugadores rojiblancos se fueron con todo en busca del 2-1. Giovanni Hernández, tras desborde de Teo por derecha, lo tuvo en sus pies, pero su remate rastrero alcanzó a rechazarlo el arquero Landázuri cuando buscaba camino de gol.Luego Teófilo falló en un mano a mano clarísimo y Ruiz mandó por arriba un remate que se le presentó de frente y en su perfil. Era el mejor momento del equipo local y la victoria se avizoraba.No obstante, la escuadra alba, nuevamente se encargó de bajar de la nube a los junioristas. Alex Siniesterra, el reemplazo de Johan Fano, resultó tan o más complicado que el peruano, y después de tanto enredar a los defensores rojiblancos conquistó el segundo de la visita al recibir solitario en el área, eludir a Berbia y definir abajo sin problemas.La anotación puso al Junior, una vez más, a remar contra la corriente. En el segundo tiempo, con la entrada de Ricardo Ciciliano por Javier Flórez, se esperaba mejor manejo del balón y profundidad para la escuadra barranquillera, pero con el transcurrir de los minutos el equipo se apreciaba impotente ante el planteamiento ordenado y firme del rival. La respuesta ofensiva del Junior era demasiado débil. Sus hombres de ataques carecieron de inspiración y solo derrocharon ganas.
La cuchillada que mató la esperanza rojiblanca la metió Dayron Pérez, al minuto 27. El volante creativo pescó un rechazo de Adrián Berbia y con un zurdazo recostado al poste de la mano derecha del uruguayo, sentenció la final. El 3-1, a esa altura, ya era demasiado.Mucho público empezó a buscar la salida y a desear que cesara la horrible noche, a desear que todo fuera una pesadilla.
Alexis Henríquez, Alex Sinisterra y Dayron Pérez convirtieron los goles que apagaron el Carnaval y dejaron un velorio en Barranquilla.Todo lucía servido para los dirigidos por Julio Comesaña, a pesar del 2-1 del primer duelo de la serie final en Manizales.‘El blanco blanco’ venía con tres bajas sensibles y los tiburones, con la delantera más goleadora del torneo, prometían armar una fiesta de fútbol, goles, triunfo y vuelta olímpica en un estadio repleto donde pocos habían logrado robarse puntos.Sin embargo, los pupilos por Javier Álvarez, contrario a lo que se pensaba, salieron decididos a dar la sorpresa y presionaron a los tiburones en su campo. Maniataron a Giovanni Hernández y a Teófilo Gutiérrez. Jugaron de tú a tú y escondieron el balón. En un tiro de esquina, al minuto 16 del primer período, el defensa samario, Henríquez, infló la red rojiblanca al anticiparse en el cabezazo en el primer palo a John Valencia. Roller Cambindo ya había ingresado en lugar de Camilo Ceballos, quien había abandonado el terreno de juego por lesión. El tanto cayó como baldado de agua fría para toda la afición que alentaba y esperaba el título del Junior.Los anfitriones demoraron para asimilar el golpe, pero alcanzaron a reaccionar y en un tiro libre de Hayder Palacio, en medio de una jugada de laboratorio, lograron concretar el empate.
El Roberto Meléndez volvió a estallar de júbilo y los jugadores rojiblancos se fueron con todo en busca del 2-1. Giovanni Hernández, tras desborde de Teo por derecha, lo tuvo en sus pies, pero su remate rastrero alcanzó a rechazarlo el arquero Landázuri cuando buscaba camino de gol.Luego Teófilo falló en un mano a mano clarísimo y Ruiz mandó por arriba un remate que se le presentó de frente y en su perfil. Era el mejor momento del equipo local y la victoria se avizoraba.No obstante, la escuadra alba, nuevamente se encargó de bajar de la nube a los junioristas. Alex Siniesterra, el reemplazo de Johan Fano, resultó tan o más complicado que el peruano, y después de tanto enredar a los defensores rojiblancos conquistó el segundo de la visita al recibir solitario en el área, eludir a Berbia y definir abajo sin problemas.La anotación puso al Junior, una vez más, a remar contra la corriente. En el segundo tiempo, con la entrada de Ricardo Ciciliano por Javier Flórez, se esperaba mejor manejo del balón y profundidad para la escuadra barranquillera, pero con el transcurrir de los minutos el equipo se apreciaba impotente ante el planteamiento ordenado y firme del rival. La respuesta ofensiva del Junior era demasiado débil. Sus hombres de ataques carecieron de inspiración y solo derrocharon ganas.
La cuchillada que mató la esperanza rojiblanca la metió Dayron Pérez, al minuto 27. El volante creativo pescó un rechazo de Adrián Berbia y con un zurdazo recostado al poste de la mano derecha del uruguayo, sentenció la final. El 3-1, a esa altura, ya era demasiado.Mucho público empezó a buscar la salida y a desear que cesara la horrible noche, a desear que todo fuera una pesadilla.

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