Ante las afectaciones que dejó un fuerte aguacero la noche del sábado, en el que varios barrios resultaron afectados por inundaciones, la alcaldesa Cielomar Peñaloza de Lacouture, en coordinación con el secretario de Gobierno, Eimer Rodríguez Mendoza, convocaron al comité de gestión del riesgo para tomar decisiones frente a la emergencia presentada. A la reunión convocada asistieron los organismos de socorro, presidentes comunales y la Administración municipal, donde de forma conjunta se declaró al municipio de Villanueva en calamidad pública. Se convocó al Consejo Municipal de Gestión del Riesgo, presidido por la alcaldesa y conformado por las diferentes instituciones, entre ellas organismos de socorro, Fuerzas Públicas, las distintas secretarías de despacho de la Alcaldía municipal, el hospital y demás entidades contempladas en la normativa vigente, sostuvo el funcionario de la cartera de Gobierno local. Se llegó a la conclusión de que, debido a la fuerte afectación en las viviendas de los barrios impactados, era necesario realizar la declaratoria de calamidad pública, teniendo en cuenta que existen daños que requieren intervención para mitigar el impacto, así como obras civiles de gran envergadura, entre ellas la canalización de acequias que se han convertido en un peligro para varios sectores del municipio de Villanueva. Para el día siguiente se programó una visita con los organismos de socorro, la Secretaría de Planeación, los propietarios de los sectores afectados y los presidentes de juntas de acción comunal, con el fin de evaluar las acciones a implementar y ejecutar obras de mitigación que permitan prevenir nuevas emergencias, teniendo en cuenta que la ola invernal persiste. Las autoridades lamentaron las afectaciones registradas en el país y en el Departamento, señalando que Villanueva, un municipio que históricamente se consideraba seguro frente a este tipo de eventos, también se ha visto impactado. Desde la Administración municipal se reiteró el respaldo a las familias cuyas viviendas resultaron afectadas. Ese mismo día se realizó la reubicación de un núcleo familiar debido al riesgo estructural de su vivienda, construida en barro y con peligro de colapso. En articulación con los organismos de socorro, el municipio garantizó dos meses de arriendo a la familia, con el objetivo de salvaguardar su seguridad y su vida.
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