
"La Virgen de los Remedios, entre la devoción y la búsqueda de votos"
Fuente: Diario del
Norte

"La Virgen de los Remedios, entre la devoción y la búsqueda de votos"
"Con el paso del tiempo esa tradición ha ido cambiando"
ACTUALIDAD: Cada 2 de Febrero, en la ciudad de Riohacha se vive una de sus fiestas más tradicionales y culturales como lo es la celebración de su patrona, la Virgen de los Remedios.
Una fiesta en donde los riohacheros se acercan a la catedral a cumplirle una cita a su Virgen, para reafirmar su fe y luego encontrarse entre familiares y amigos para disfrutar de un momento de alegría en medio de una amena conversación, música y comida.
Para ese día, las mujeres lucen hermosos vestidos y los hombres el tradicional entero y la guayabera, quienes se acercan a la catedral a recibir la vela de parte del obispo de la Diócesis y los sacerdotes que lo acompañan para la celebración religiosa.
Una vez se cumple ese ritual, la imagen de la Virgen es cargada en hombros por los feligreses para recorrer los alrededores del parque Padilla en medio de aplausos, música y flores para luego ingresar nuevamente al templo y participar de la misa mayor que oficia el obispo de la Diócesis, en este caso monseñor Francisco Ceballos.
Se trata de un acto de fe que con el paso del tiempo se combina con una actividad netamente política porque se puso de moda la visita de candidatos a la Presidencia de la República, Congreso, Gobernación y alcaldías para demostrar poder, sino también para buscar votos.
Fue así como la celebración de la Virgen fue perdiendo esa esencia cultural en donde el encuentro de las familias y amigos en la plaza Padilla y en el atrio de la catedral pasó de confundirse en un abrazo y una amena conversación a un acto cargado de candidatos en busca de votos.
La plaza Padilla empezó a vestirse de muchas carpas de medios de comunicación por donde pasan los candidatos a compartir diversos temas que tienen que ver con sus campañas y con el acontecer nacional y regional.
La devoción a la Virgen Cuenta el investigador y antropólogo Weildler Guerra Curvelo, en su columna "La devoción a la Virgen de los Remedios", publicada en el diario El Heraldo, que la devoción a la Virgen se inició en 1538 cuando aún la ciudad y sus primeros habitantes se encontraban en el Cabo de la Vela.
Los cronistas coloniales describen sus fastuosas festividades que, iniciadas en enero, se extendían hasta las carnestolendas. A la fe en la Virgen de los Remedios, más que en la causa patriótica, apeló Padilla para alentar a los marinos riohacheros antes de iniciar la batalla naval que le llevaría a la victoria en Maracaibo en 1823.
García Márquez, nieto de riohacheros, la menciona con frecuencia en sus obras. Cuando el joven José Arcadio regresa a su casa, "Gabo" nos dice que “sus espaldas cuadradas apenas si cabían por las puertas; tenía una cadenita de la Virgen de los Remedios colgada en su cuello de bisonte”.
En otro pasaje, se nos cuenta que el general Moncada, antes de su fusilamiento, “se quitó el anillo matrimonial y la medalla de la Virgen de los Remedios y los puso junto con los lentes y el reloj”.
Uno de sus personajes más emblemáticos se llama Remedios y otro es designado por el hipocorístico de este nombre: "Meme", el amor desaforado de Mauricio Babilonia.
Históricamente la Virgen de los Remedios ha reemplazado en La Guajira el poder poco legitimante y cohesionador del Estado.
Su fiesta, realizada el 2 de Febrero, es más importante que el 7 de Agosto. Durante casi cinco siglos la común devoción de los riohacheros hacia ella ha permitido cimentar una noción de unidad en la cual las diferencias étnicas, políticas o de clase son relegadas a un segundo plano.
Los empresarios electorales lo saben y por eso merodean su festividad con la misma apetencia de los tiburones ante una balsa de náufragos.
La memoria colectiva registra los grandes milagros que preservaron la ciudad ante las tropas inglesas, los ataques de piratas y las tormentas marinas.
Otros milagros tienen un carácter íntimo. Así García Márquez se refiere a Riohacha como “la ciudad de arena y sal donde nació mi estirpe desde los tatarabuelos, donde mi abuela vio a la Virgen de los Remedios apagar el horno con un soplo helado cuando el pan estaba a punto de quemársele”.
Es como si la existencia misma de la ciudad, la identidad de sus habitantes y el culto a la "Vieja Mello" fuesen una misma cosa. La promesa Mientras los políticos intentan desplazar el valor cultural de la "Vieja Mello", la artista plástica Juliana Ríos, le hace un homenaje con su obra "La promesa", que exhibió recientemente en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, en el marco de la estrategia de diplomacia cultural del Ministerio de Relaciones Exteriores ante la Santa Sede.
En el libro "La promesa", que lleva el mismo nombre de la exposición, el antropólogo, Weildler Guerra Curvelo, explica que la artista sigue la procesión y plasma en su obra los elementos sensoriales que la acompañan como la blanca indumentaria de los fieles, los cambios en la temperatura y la luminosidad del día.
Expresa que Juliana Ríos Martínez, “nos recuerda a través de sus pinturas filtradas por la memoria de los relatos familiares, que la devoción religiosa transcurre en un tiempo propio. Este actúa como un marco referencial asentado en rituales, imágenes, creencias y fiestas; por él fluyen de manera incesante las generaciones humanas que pasan sobre la tierra como silentes o vibrantes cohortes romanas”.
Agregó que, “el culto, sin embargo, ha perdurado durante siglos más allá de las breves vidas humanas. Las pinturas que conforman esta exposición son el testimonio visual de un arte que indaga y sigue a otro arte en movimiento. En ellas casi pueden sentirse entre las formas y colores, el olor del incienso y los acordes armoniosos de la solemne marcha procesional”.
En tanto, el galerista de la artista, León Tovar, expresó que la obra ilustra de manera excepcional la fusión armoniosa entre el patrimonio histórico y el arte contemporáneo, al integrar magistralmente el estilo barroco y el arte religioso con expresiones artísticas actuales.
Agregó, que alrededor de 7 años ha sido testigo de primera mano de la evolución de la artista. Precisó que Juliana es un ejemplo de dedicación y perseverancia, cualidades que le han permitido cumplir con cada objetivo que se propone y consolidar una trayectoria admirable.
""La promesa" no sólo representa el resultado de años de trabajo, sino también el inicio de nuevos proyectos que sin duda llevarán su obra a un público más grande”, dijo.




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