24 de febrero de 2026

22 años después. Pese al dolor por la desaparición de Lucas, hoy Grimalda siente alivio tras recibir sus restos

 El día que Lucas Rafael fue amarrado y desaparecido de la presencia de su familia, se desplazaba en una motocicleta, acompañado de su compañera Grimalda. La parcela donde la pareja cultivaba alimentos de pancoger y criaban animales de patio está ubicada en un recodo de la Serranía del Perijá, zona rural del municipio de Becerril, en el Cesar. Ese día, Grimalda, impactada por lo que acababa de ocurrir, corrió varias horas por un camino de piedras, bajo una leve llovizna, descalza y llorando en busca de ayuda. Normalmente, Lucas Rafael y Grimalda acostumbraban a desplazarse bien temprano para llegar a la parcela con la frescura de la mañana y así les rindiera el trabajo: limpiar los cultivos, alimentar los animales, rozar los sembrados, plantar nuevas semillas y, en la tarde, volver nuevamente a Bece-rril. Por algún motivo, la pareja retrasó el viaje ese día. “Ya había amanecido cuando llegamos al portón por donde se entra a varias parcelas, nos encontramos con gente rara que nunca habíamos visto. Tenían las caras tapadas y estaban armados, nos bajaron de la moto, nos quitan las llaves y nos dijeron que camináramos adelante”, relató Grimalda con una expresión inmóvil y el pensamiento lejano. El conflicto armado se había apoderado en 2003 de una extensa zona de la Serranía del Perijá, causando afectaciones muy fuertes a las comunidades rurales. Luego de la desaparición de Lucas Rafael, Grimalda emprendió la búsqueda empírica. En algunas ocasiones, acompañada de sus hijos, que para ese entonces eran menores de edad. “Me llegaban con comentarios que lo habían matado y lo habían enterrado arriba de la montaña. Yo iba y cavaba, pero no encontraba nada. Así anduve por un tiempo, donde me decían, iba y en ningún sitiolo encontraba”, manifestó. Después de 22 años de la desaparición de Lucas Rafael, en un día lluvioso, bajo el cielo becerrilero y rodeado de su extensa familia, Grimalda recibió el cuerpo de su compañero en un cofre. Aunque lloró, igual que aquella mañana donde también sintió un vacío en su corazón, ella manifestó: “Agradezco el trabajo de la Unidad de Búsqueda por haber encontrado el cuerpo de Lucas Rafael y permitirnos enterrarlo dignamente, con flores y acompañado de toda la familia, con alabanzas a Dios por su alma. Esto nos consuela y nos da paz”.

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