| "Foto de referencia" |
La Procuraduría Regional de La Guajira acaba de abrir investigación formal, para establecer realmente por qué 72 mil 867 personas determinaron cambiar de sitio de votación en un departamento en donde el potencial electoral no supera los 280 mil sufragantes.
Lo extraño es que a los centros de votación solo acude el 34%. Se queda prácticamente el 66% de personas habilitadas sin cumplir con el sagrado deber constitucional.
Eso lo señalan las frías estadísticas. Así está registrado en los libros de la Registraduría Nacional del Estado Civil. Por eso, parece extraño que en un departamento, en donde habitualmente voten menos de 140 mil ciudadanos, 72 mil decidan cambiar de sitio para sufragar el próximo 30 de octubre.
Debe el ministerio público solicitar a la Registraduría y al Consejo Nacional Electoral, revisar estas cifras. Algo extraño pasó. No cabe duda. Alguien debe explicar algunos comportamientos, como el de la registradora municipal de Barrancas, quien negó los formatos solicitados por la misma procuradora Carmen De Vega, quien estuvo en esa localidad averiguando muchos temas.
En Barrancas se inscribieron 5 mil 053 nuevas personas para votar. ¿De dónde salieron? ¿De dónde llegaron? ¿Dónde viven? Son preguntas sin respuestas. Todos se imaginan lo que ocurrió, pero nadie se atreve a ponerle el cascabel al gato.
No solo ha sido Barrancas, en La Jagua del Pilar, se inscribieron más de mil 500 personas nuevas para votar. Ese es el municipio más pequeño del Departamento. Pero, además de estás mil 500 nuevas personas, se deben sumar unas 400 que se registraron para las elecciones parlamentarias del año pasado. Eso significa que La Jagua, frontera con el Cesar, tuvo un desarrollo acelerado en dos años, que provocó una explosión demográfica, hasta el punto de duplicar su potencial electoral.
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| "Carmen de Vega de Martinez, procuradora regional de La Guajira" |
No hay un solo municipio de La Guajira en donde no se note un desenfoque en el proceso de inscripción de cédula. En Riohacha, la capital, se registraron 16 mil 179 personas. Ellas pueden elegir sin mayor problema al nuevo alcalde. Esto nos indica que la nueva autoridad riohachera puede llegar al cargo, sin la voluntad de quienes vivimos en esta urbe, soportando aguas sucias, consumiendo agua impotable, atravesando calles infectadas de materia fecales, en donde no se cuenta con sistema de alcantarillado y donde campea el desorden en su movilidad. Así de fácil. Otros podrán decidir por nosotros, debido a una trashumancia, de la cual nadie quiere ser responsable.
Igual los 72 mil 867 ciudadanos que se trashumaron en este Departamento podrían elegir, si así lo deciden, al nuevo gobernador. Mucho desorden.
En buena hora la Procuraduría ha decidido investigar este penoso acto que afecta notoriamente el sentido democrático de las regiones. Ese acto impide el desarrollo de las regiones. Estamos seguros de que a estos trashumantes no les interesa un comino que a La Guajira la maneje quien sea. O que Riohacha siga cayendo en manos que no tienen sentido de pertenencia.
Claro está que este problema no es nuevo. Esto es un tema de vieja data. Aquí todos los políticos ponen plata para pagar buses, alimentación y entregar dádivas a desprevenidos ciudadanos que son llevados como borregos a otros municipios para votar.

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