![]() |
| "El Rey Vallenato participó durante 15 ocasiones en el Festival en Valledupar. A ‘Beto’ Rada lo dejó solito su María del Socorro" |
Especial de Juan Rincón Vanegas
"El Rey Vallenato participó durante 15 ocasiones en el Festival en Valledupar. A ‘Beto’ Rada lo dejó solito su María del Socorro"
El miércoles siete de febrero del año 2018 el
Rey Vallenato Alberto Constantino Rada Ospino recibió el golpe más triste y
profundo de su vida. Murió un pedazo de su alma, su compañera permanente
durante 62 años: María del Socorro Andrade de Rada.
Y como también lo hiciera su colega Juancho
Polo Valencia con Alicia Cantillo, y teniendo frescos en su memoria los
recuerdos de aquella jovencita que conoció en su tierra, El Difícil, Magdalena,
le compuso una canción impregnada con notas de dolor.
La grabó en su mente, pero al momento de
intentar cantarla no pudo porque la tristeza, las lágrimas y su sufrimiento, se
lo impidieron. Pausadamente, y con la voz quebrada por el peso del dolor,
expresó: “Después, después…”
Lo único que se supo de esa canción fue el
título: ‘Quedó un negro solitario’, donde en una frase encerró la soledad en
medio de las añoranzas por la mujer que le regaló ocho hijos, que supo de sus
triunfos, de sus derrotas y eternos trasnochos, pero que también lo acompañó
para salir vencedor al final de la contienda.
Gran 5K mañana
‘Beto’ Rada participó durante 15 ocasiones en
el Festival de la Leyenda Vallenata, certamen donde ocupó en siete ocasiones el
segundo puesto, igual número de veces el tercero, y en la última, en el año de
1993, recibió la anhelada corona.
Ahora, afectado por diversos quebrantos de
salud, siente que sus pasos se acercan al silencio de los atardeceres, pero en
los aposentos de la memoria aún florece el jardín de la poesía, y emergen
versos y melodías para darle vida a sus canciones. Es su mejor terapia, una
vivificante energía que heredó de su padre, el juglar, Francisco ‘Pacho’ Rada
Batista.
Recorrido
antológico
Hoy, a sus 78 años, el acordeonero, compositor
y cantante es el hombre más persistente de la vida, y también del folclor
vallenato, y como él mismo lo señala, ante eso no hay comparación. En su casa
del barrio Casimiro Maestre, en Valledupar, tiene una vitrina llena de trofeos,
medallas y diplomas, que son el mayor testimonio de sus triunfos.
Al observar esa carga de recuerdos, dice que
se los ganó en franca lid con notas de acordeón, que siempre ha sido su oficio.
“Gané en la mayoría de festivales vallenatos, pero en Valledupar casi no gano,
pero la insistencia vence lo que la dicha no alcanza”, dice mientras se le escapa
un leve asomo de sonrisa.
Serenamente contó que se enfrentó a muchos
rivales durante 15 versiones, y ostenta el récord de haberse presentado en la
competencia con canciones inéditas de su autoría. En total, suman 60 de las 250
que ha compuesto, algunas grabadas por distintos cantantes vallenatos como
Diomedes Díaz, Silvestre Dangond, Farid Ortiz, Rafael Santos, Miguel Herrera,
Joaco Pertuz, Enrique Díaz y Carlos Narváez, entre otros. También se añade que
ha grabado 25 producciones musicales, y no pierde la esperanza de grabar una
nueva.
Su memoria regresa a 1993, cuando ganó la
corona teniendo como compañeros en la caja a Renzo Sierra, y en la guacharaca,
a su hijo Roberto Rada Andrade. Y como si fuera la noche de aquella final
festivalera en la tarima Francisco El Hombre, menciona las canciones que
interpretó: el paseo ‘El gallo negro’, el merengue ‘Llegó el pollo a la valla’,
el son ‘Cuando yo muera’ y la puya ‘Yo soy el que toca y canta’.
Varios días después de coronarse Rey
Vallenato, y con la alegría a su favor, compuso una nueva canción donde cuenta:
Se oyeron versos bonitos de mi memoria
quedó mi nota plasmada en el pedestal
y con mi nombre y mi apellido
pasé a la historia del festival.
Acordeonero desde los ocho años
Este juglar comenzó a tocar el acordeón a los
ocho años, no la tuvo fácil para alzarse con sus triunfos folclóricos, pero
contó con el respaldo de su fiel compañera y sus ocho hijos: Manuel Francisco,
María del Socorro, Alberto, Miguel, Sol Marina, Eliécer, Amalfi y Roberto,
semillas que le han dado 22 nietos y 13 bisnietos.
Al mencionar a sus hijos, retorna el recuerdo
de su esposa María del Socorro. Dice que la conoció cuando tenía 15 años y fue
un amor a primera vista. “Nos entendimos de inmediato, como sucedió hasta el
final de sus días”.
Con la voz entrecortada continuó recordando, y
al momento de tomar las fotografías hizo una petición: “Quiero tomármelas con
el sombrero que le gustaba a María. Ella estaría feliz con este reportaje. Le
gustaba que me dieran el valor que tengo como cultor del verdadero vallenato.
Nuestras vidas cambiaron para bien al llegar a Valledupar hace 48 años, y acá
espero pasar los días que Dios me regale”.
Con regocijo abrió las ventanas de su corazón
y de su alma para hablar de ese amor inigualable, donde los disgustos eran
arrastrados por el vendaval del olvido, porque en su hogar la felicidad era una
sempiterna primavera.
Ejemplo en
su hogar
Para su hijo, el compositor Eliécer ‘Cheche’
Rada, su papá ha sido el mayor referente en el campo personal y musical: “Él,
es el rey de la perseverancia. Así ha sido toda su vida”. Mira de pies a cabeza
a su viejo, lo ve sollozar y expresa que el dolor ha sido el único que lo
quiere vencer sin tener en el pecho su acordeón.
“Con mi mamá era muy unido. Era amor
verdadero, se conocían a la perfección y ella era la primera en conocer sus
canciones. La muerte de mi mamá nos quebró el corazón, y a medida que pasan los
días, nos hace mayor falta”.
Sin más palabras, abrazó a su viejo, ese que
encierra la materia prima del folclor vallenato, que con su acordeón marcó su
propio camino y que hoy es una leyenda viviente que se alimenta de la esencia
musical que le enseñó su padre y profesor Francisco ‘Pacho’ Rada.
Al esculcar en esas historias del ayer,
Alberto Rada se acordó de esa canción nacida en su casa paterna que hoy le toca
hasta el alma: ‘Cipote luto’: “Si te mueres tú lo cargo yo, y si me muero yo lo
cargas tú”…
El Rey Vallenato miró hacia el cielo, y dijo:
“Me tocó a mí”. Bajó su cabeza y tapó su cara con un pañuelo. Su silencio
estaba escuchando en una nota diferente la canción del sentimiento.
Reglas de la
vida
Cuando ‘Beto’ Rada se acuerda de María del
Socorro, su gran amor, dice que no esperaba que se fuera sin dejarse componer una
nueva canción, porque la suya ya la había hecho hace 25 años. Es su testamento
cantado en aire de son: ‘Cuando yo me muera’.
Entonces, con la nostalgia que le brota como
llovizna sobre la piel, besó el anillo de matrimonio y un racimo de lágrimas
acompañaron nuevamente su silencio.
Al instante, reflexionó, y casi inaudible
manifestó que esas son las reglas de la vida: “La muerte nunca avisa su
llegada, por eso nadie se alista, porque nadie nació para perdurar por siempre,
pero duele porque se despide a un ser irremplazable”.
Siguió opinando en esa misma línea que hoy lo
tiene más afligido que nunca. “Nadie tiene la vida comprada. Todo se acaba en
un abrir y cerrar de ojos sin que te des cuenta. Eso no se lo deseo a nadie,
pero llega”. Nuevas lágrimas corrieron por sus mejillas.
Varias veces, por su propia voluntad, intentó
cantar la canción dedicada a su amada, pero la memoria no le daba el arranque.
Su pensamiento volaba a la tumba que frecuenta por largas horas, hasta quedar
en paz consigo mismo.
Al final del encuentro, el Rey Vallenato
Alberto ‘Beto’ Rada quedó silencioso, y levantó su mano para despedirse.
Roberto, uno de sus hijos, expresó que cuando su papá esté más calmado cantará
la canción.
Todo indica que esa obra musical tiene versos
llenos de lamentos y rodeados de imágenes del recuerdo donde una mujer se calca
en su memoria, esa misma que hace 25 años le dio a su esposo el beso y el
abrazo más grande del mundo al coronarse como Rey Vallenato.
Así será, porque Alberto Constantino Rada Ospino
pondrá en práctica la célebre frase del poeta y compositor oriundo de
Chimichagua, Luis Carlos Gutiérrez Herrera: “Cuando el silencio te acose, hazle
la bulla más grande con un canto vallenato”.



No hay comentarios:
Publicar un comentario