

Por: Didier HernándezUn niño de 12 años de edad y su hermana de 11 años de edad han padecido en carne propia el dolor y el desamparo, producto de la ola de violencia por parte de los grupos subversivos que operan en el departamento del Cesar, quienes hacen seis años le quitaron la vida a sus padres Jesús Fabián Guillen y su madre Patricia Alejandra García.
Al morir sus padres violentamente, los menores que para la época tenían cinco y seis años de edad quedaron bajo la tutela de los ilegales, quienes el 23 de Diciembre del 2009 los enviaron solos en un bus intermunicipal en el departamento del Cesar, pero la mano de Dios y el acompañamiento de sus padres desde el cielo, permitió que durante operativos de registro y control de la Policía Nacional los uniformados centraran su atención en ellos debido a que se encontraban solos en el viaje y en su poder tenían 100 mil pesos y un celular entregados por los subversivos.
Al preguntarles a donde se dirigían, los menores respondieron que no sabían cuál era su destino de llegada, pero que en una parada del bus algún desconocido los esperaba, siendo llevados por las autoridades ante una institución protectora de menores.
Una tía de los menores, quien hoy tiene la patria potestad de ellos, recibió una llamada anónima que los niños estaban en Aguachica departamento del Cesar, manifestando que se encontraban en un centro del I.C.B.F. y fue así que esta mujer se traslado desde el Sur de La Guajira a esta localidad para realizar el trámite correspondiente, y recuperar a los hijos de su hermana asesinada por la subversión, pero inicialmente se representaron dificultades ya que los menores estaban registrados con otros nombres, dentro de este centro del Bienestar Familiar.
Luego de escuchar el relato de su tía, esta entidad inicio el proceso administrativo iniciando para asumir la custodia de sus sobrinos y efectivamente se hizo la entrega oficial de los menores.
Hoy gracias a la incansable labor de la Defensoría del Pueblo del Cesar, y el I.C.B.F., los niños se encuentran en un hogar llenos de cariño y rodeados de armonía en el Molino, al sur de la Guajira junto a sus familiares quienes recibieron a los niños.
Por su parte la tía de los dos menores, indicó que ahora viene la responsabilidad y el cuidado de mis dos sobrinos al momento de recibirlos dándoles el cariño y el amor de cada uno de nosotros, este rencuentro ha despertado en nosotros una alegría inmensa donde ya llevábamos más de cinco años de estar sufriendo por la desaparición de mi hermana y su esposo los cuales no hemos sabido nada si están vivos o muertos y la esperanza de poderlos encontrarlos vivos no la tenemos y la esperanza de nosotros es si están muertos darles una cristiana sepultura y gracias a este trabajo de búsqueda tengo la dicha de tener a mis dos sobrinos los cuales estaban desaparecidos durante esta masacre por estos grupos al margen de la ley.
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